
Hoy en día, la Educación Sexual está presente en muchas escuelas y familias, ya que la sociedad es cada más consciente de la tesis según la cual las manifestaciones y deseos sexuales aparecen en el ser humano desde la más temprana infancia. De hecho, el desarrollo de la sexualidad aparece en nuestra especie cuando de bebés, somos sujetos y acariciados por otras personas. Este contacto corporal será necesario que ocurra si queremos que nuestros niños/as desarrollen su personalidad y sus relaciones con afectividad.
A partir de los 2 años de vida, la exploración que nuestros hijos/as hacen de sus genitales es totalmente normal. Incluso la masturbación es algo que se puede detectar a la más temprana edad. Esta conducta se relaciona con el descubrimiento del placer y en muchos casos, recurren a ella como alivio de su tensión, por soledad… Esta autoexploración es una experiencia fundamental para una sexualidad saludable, así que os recomendamos tomar una actitud lo más relajada y natural posible, sin regañar ni castigar a vuestro niño/a. Muy al contrario, la mejor manera de intervenir para que no se haga daño o se exponga ante los demás, es tratando de explicarle de manera clara, que ese placer es parte de su intimidad y como tal debe hacerlo en un lugar privado y con las manos limpias.
Más tarde o más temprano, nuestros hijos/as empezarán a hacernos preguntas sobre sexo. Como ocurre con otras tantas tareas, hablar de sexualidad con los niños/as, no es la más fácil. De hecho, normalmente, los padres están muy pendientes de la evolución de sus hijos en cuanto a que coman solos, sepan caminar, tengan buenos hábitos higiénicos… pero se olvidan de la sexualidad. Esto es así porque aún, en nuestra sociedad, existe mucho recelo, “respeto” y se habla con demasiado cuidado, considerando este tema con cierto tabú. En ciertas ocasiones, no se explican determinados hechos porque el niño/a no pregunta por ellos, lo que no significa que no quiera saber sobre el tema. Otras veces, que el niño/a pregunte algo relacionado con la sexualidad, es mal interpretado por sus familiares como “mal educado”, “grosero” o demasiado interesado en el tema.
Dependiendo de la actitud que tengan los padres, los hijos/as aprenderán si el sexo es bonito o feo, correcto o incorrecto, o si es un tema de conversación o está prohibido hablar de él. Pero… ¿Cómo hablar de sexo con mi hijo/a? Todo nos saldrá bien si nos mantenemos firmes, jamás inventamos o mentimos, no nos evadimos de la pregunta y no contestamos más de lo que nuestro hijo/a nos pregunta, siempre adaptándonos a la edad que tenga. Es conveniente que hablemos de sexo desde el momento en que empiece a conocer su cuerpo, y es muy importante que nombre las partes de este con su nombre y no con un “apodo”: si se habla de cabeza es cabeza, de mano es mano, de pene es pene… De otra manera, lo confundiríamos. Recomendamos utilicéis cuentos infantiles para hablar de sexo con vuestros hijos/as.
Por último, los padres debéis saber que, hoy día, los niños/as están muy expuestos a todo tipo de información sobre el sexo. Así que es necesario que “vigiléis” las actividades de vuestros hijos/as, garantizando un mínimo de protección para que no sobrepasen etapas, ni abandonen los juegos infantiles por querer imitar comportamientos más adultos.
En definitiva, debemos considerar al niño/a como un ser sexuado, en relación consigo mismo y con los demás, y a la sexualidad como algo natural, al igual que lo es comer, dormir, estudiar…, así que nuestra recomendación más importante es que tratéis siempre el tema con naturalidad, cariño y como algo normal dentro del proceso educativo de vuestros hijos/as.