
A continuación comentaremos de una forma breve dos trastornos que si se diagnostican y se detectan en la infancia conseguiremos mejorar la calidad de vida tanto del niño/a como de sus familiares.
El síndrome de Asperger es un tipo de Autismo que se da con muy poca frecuencia. Es un conjunto de características que presenta el niño/a que le impide relacionarse de una manera adecuada con los demás niños/as. En cuanto al Déficit de Atención e Hiperactividad se trata de un trastorno que hoy por hoy se está consiguiendo tratar de una manera adecuada. En décadas pasadas los niños/as que sufrían este trastorno estaban condenados al fracaso escolar y a recibir siempre los castigos y las reprimendas de los adultos, con el menoscabo consiguiente de su autoestima.
Déficit de atención e hiperactividadEl Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un síndrome caracterizado por signos de desarrollo inadecuado, como falta de atención, impulsividad e hiperactividad. Habitualmente comienza alrededor de los 5 años de edad, haciéndose más notorio durante la etapa escolar.
Constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en la neuropediatría, motivando una gran ansiedad en el grupo familiar y en el ámbito escolar.
Afecta aproximadamente al 3 - 6% de los niños en edad escolar, aunque algunos estudios sugieren hasta un 10%, predominando en el sexo masculino. Se ha visto que hasta el 50 - 60% de los adultos que han tenido TDAH durante la infancia, conservan algunos de los síntomas característicos.
Si bien las causas de éste trastorno son desconocidas, numerosos factores genéticos y ambientales se han involucrado. Existe una elevada prevalencia entre familiares de primer grado, determinándose que en los hijos de padres con TDAH el riesgo de presentar el trastorno es 2 a 8 veces mayor que en la población general.
Característicamente los padres de estos niños refieren una historia de dificultad para mantener la atención de forma sostenida y para concentrarse en las tareas habituales. Se distraen con facilidad, parecen no escuchar las órdenes, no finalizan las tareas que comienzan y poseen gran dificultad para concentrarse en el trabajo escolar.
Son muy impulsivos e hiperactivos para su edad, al punto de interferir en las relaciones con sus pares. Actúan sin pensar, cambian rápidamente de una actividad a otra, les resulta muy difícil esperar su turno en los juegos o en las situaciones grupales. Por su hiperactividad, corren de un lado para otro constantemente y no pueden permanecer sentados o quietos en un sitio.
Los cambios ambientales les generan una gran ansiedad, con mucha dificultad para adaptarse al mismo.
En muchos casos, los síntomas desaparecen al llegar a la pubertad o adolescencia, pero en otros pueden persistir la hiperactividad o el déficit de atención e impulsividad o ambos.
El enfoque terapéutico está destinado fundamentalmente a lograr una mejoría en las manifestaciones clínicas, tanto de la conducta como en el déficit de atención. Por lo que debe ser realizado de forma interdisciplinaria por un equipo de profesionales especializados en éste tipo de trastornos e involucrando a la familia del niño, como pilar importante.
Desde el momento en que se realiza el diagnóstico, se elaborarán estrategias destinadas a ayudar a todo el grupo familiar.
Deben utilizarse técnicas que ayuden al niño a autocontrolarse, reflexionar en cuanto a su comportamiento, disminuir su impulsividad e incrementar su atención y capacidad de concentración.
En muchos casos debe considerarse el tratamiento con medicamentos estimulantes, al notarse una clara mejoría de los síntomas con su administración.
Síndrome de AspergerEl niño que padece de Asperger tiene un aspecto externo normal, suele ser inteligente y no tiene retraso en la adquisición del habla. Sin embargo, presenta problemas para relacionarse con los demás y en ocasiones presentan comportamientos inadecuados. La capacidad intelectual de los niños con Síndrome de Asperger es normal y su lenguaje normalmente solo se ve alterado cuando es utilizado con fines comunicativos. Suelen fijar su atención hacia un tema concreto, de manera obsesiva muchas veces, por lo que no es extraño que aprendan a leer por sí solos a una edad muy precoz, si ese es el área de su atención.
Un niño con este Síndrome también se encontrará afectado, de manera variable, en sus conexiones y habilidades sociales, y en el comportamiento con rasgos repetitivos y una limitada gama de intereses.
Tienen una comprensión muy ingenua de las situaciones sociales, y no suelen manipularlas para su propio beneficio.
La mala adaptación que presentan en contextos sociales es fruto de un mal entendimiento y de la confusión que les crea la exigencia de las relaciones interpersonales. A pesar de sus dificultades, los niños que padecen de ese trastorno son nobles, poseen un gran corazón, una bondad sin límites, son fieles, sinceros, y poseen un sinfín de valores que podemos descubrir con tan sólo mirar un poquito en su interior.
Se considera que el Síndrome de Asperger afecta de 3 a 7 por cada 1000 niños, entre 7 y 16 años de edad. Las cifras no son exactas, pero se reconoce que es un trastorno que afecta más frecuentemente a los niños que a las niñas.
¿Y el tratamiento?Un plan de tratamiento solo se puede establecer cuando existe un trabajo conjunto entre padres, educadores y médicos. Sin embargo, hay que considerar algunas reglas de protección para un niño con Síndrome Asperger, y que necesitan que sean cumplidas:
1. No les gustan que se rompa su rutina. Deben ser previamente preparados por si tenéis que aplicar algún cambio en su vida.Normalmente, la medicación está contraindicada en el proceso de tratamiento. Sin embargo, en situaciones concretas, como los estados de ansiedad, depresión o de falta de atención, sí la pueden utilizar, siempre que sea con la orientación del médico.